Acá van los créditos al fotógrafo @instagram-del-fotógrafo
Casa Refugio se asienta sobre un lote que dialoga con el río. Un cuadrado preciso ocupa con decisión todo el perímetro edificable, sin renunciar a las visuales hacia el agua y el entorno natural. Dos delgadas losas de hormigón entrecruzadas perforan su centro, abriéndose sobre sí mismas para conformar un gran vacío interior. Ese patio selvático organiza toda la vida de la casa: un núcleo de luz y vegetación que permite que la luz del norte llegue a todos los ambientes. La casa respira hacia adentro y se contempla a sí misma, sin perder su vínculo constante con el paisaje exterior.
Dentro de los grandes espacios integrados, cajas de aristas redondeadas cuelgan de las losas como cuerpos suspendidos y construyen refugios más íntimos, espacios contenidos detrás de muros trabados de mármol que filtran la luz y protegen del contexto inmediato. A través de un puente sobre vegetación espesa, estas cajas a distintas alturas guían el ingreso a la vivienda en un recorrido donde arquitectura y naturaleza se entrelazan constantemente.
Casa Refugio propone una forma de habitar sensible e introspectiva, donde la luz, la materia y la vegetación construyen un refugio abierto hacia el paisaje y contenido hacia su propio interior.