MATÉRICO

Nuestros proyectos proponen una escala íntima guiada por los detalles y las texturas, que determina el carácter sensorial del espacio. En este sentido, buscamos exaltar la honestidad de los materiales que utilizamos. Sus marcas y huellas son el reflejo del trabajo manual y artesanal, apelando a una poética del tiempo, del espacio y a la memoria que solo se encuentra en lo tangible.

Nace de una fascinación profunda por los materiales en su estado más primario: lo crudo, lo pesado, lo imperfecto. Esa materia que todavía no fue moldeada del todo, que conserva su aspereza, su olor, sus texturas, y que ya contiene en sí misma una energía emocional muy fuerte. Partimos de esa potencia del material puro para construir un universo sensorial que hable de transformación, de resistencia y de tiempo. Todo en Matérico empieza por escuchar al material. Nos interesa la belleza imperfecta: ese equilibrio entre control y accidente. La elegancia de una ruptura. La manera en que un material envejece, respira, se equivoca. Trabajamos sin miedo a borrar, a romper, a recomenzar. Cada abandono es un nuevo origen.

Nuestra primera muestra toma como inspiración la obra gruesa, ese momento donde la arquitectura existe sin ornamentos ni terminaciones, donde todo es estructura, peso y fuerza. El hormigón y el hierro como universo. Elegimos la obra gruesa porque es el corazón. Lo más primitivo. Lo más sincero. Ahí el material no está disfrazado. Y los oficios muestran su identidad más pura. La obra es un escenario de momentos mágicos que duran segundos. El encofrado recién desarmado. El hierro torcido pero perfecto. Las huellas del cemento cuando todavía respira.